Fotos parte 2 de la Ceremonia en Tiwanacu
Todo sobre la boda y matrimonio de Alvaro Garcia Linera Vicepresidente de Boivia y Claudia Fernandez conductora de Television
lunes, 10 de septiembre de 2012
Fotos Claudia y Álvaro se prometen una vida de amor y lucha compartida
“Yo, Claudia Fernández, quiero estar toda mi vida contigo, Álvaro García Linera; entregarte amor eterno y estar en las buenas y en las malas, pero sobre todo en las malas, porque te amo”. Los aplausos cerraron la promesa de la novia que acababa de darle el Sí al Vicepresidente.
El cielo despejado prometía una tarde soleada. Poco antes de las 15.30, un automóvil verde oscuro llevó a la periodista por El Prado hasta la avenida Montes de la ciudad de La Paz, desde donde descendió hasta San Francisco por el carril de bajada de la Mariscal Santa Cruz.
En el trayecto, Claudia saludó con la mano a quienes se habían congregado en torno a la basílica para seguir el casamiento. Ya en el atrio, dio encuentro a su padre, Óscar Fernández. Ataviada de amarillo, su hermana Viviana se encargó de llevar la cola del vaporoso vestido blanco.
Álvaro llegó al sitio un par de minutos antes que ella. Vestido de elegante negro, con una corbata roja, saludó al público e ingresó al templo acompañado de su mamá, Mary Linera Pareja, en medio de aplausos cariñosos de la gente.
Claudia y su padre subieron lentamente las cuatro escalinatas que separan al atrio del templo. Caminaron por la alfombra saludando con la cabeza a sus allegados.
Adentro, el novio esperaba con una gran sonrisa. Saludó a su suegro e intercambiaron un par de frases. Después dio encuentro a la periodista, hasta que la Marcha nupcial se mezcló con los aplausos. La ceremonia había comenzado.
Desde el altar, el sacerdote Mauricio Bacardit observó a la pareja que se asomaba lentamente. El Vicepresidente se acercó al párroco y le pidió disculpas por el retraso de aproximadamente media hora. La misa estaba prevista para las 15.00.
Los dos ingresaron escoltados por sus padrinos, que eran los padres de Fernández; Verónica Paz fue la testigo de parte de García.
El novio se ubicó a la derecha del templo y detrás de él estaba su familia, además del presidente Evo Morales, que llegó aproximadamente a las 15.00.
El Primer Mandatario se veía contento y de vez en cuando conversaba con Raúl García Linera, hermano de Álvaro.
Al otro lado se acomodó la parentela de Fernández. A ellos se sumó el ministro de Culturas, Pablo Groux.
Al empezar la ceremonia, Álvaro García Linera no se persignó y sólo atendió en silencio el desarrollo de la eucaristía. Luego de la primera lectura habló el padre Bacardit y comparó a la caridad con el amor.
Cada cierto tiempo, la novia observaba con cariño a su futuro esposo y le ofrecía la mano derecha. Él le devolvía el gesto y hablaban despacito, casi en un susurro.
Antes de la lectura del evangelio de San Pablo, García tampoco se persignó, a diferencia de ella.
En la homilía, el religioso expresó: “Esperamos y deseamos que se amen de verdad y que este amor dure toda la vida”. Tras la frase se escucharon algunos aplausos y Claudia regaló una mirada a Álvaro, quien asintió con la cabeza.
Llegó el momento de los votos nupciales. Muy emocionada, pero firme, Claudia miró los ojos de su compañero y le prometió apoyo, sobre todo en los malos momentos en su nueva vida juntos. Álvaro respondió, pero con voz más temblorosa: “Yo te doy mi vida. Mi vida contigo está basada en el principio del amor a ti, el amor a todos, junto a la gente, porque nuestro amor nos une como pareja”.
“Aquello que ha sido unido por Dios no lo puede separar ni el hombre ni la mujer”, sentenció el sacerdote. Más aplausos.
Álvaro, guiado por el clérigo, tomó la mano de la desposada y le puso el aro en el dedo anular: “Te entrego este anillo, Claudia, en señal de fidelidad y lucha”.
Declarándolos marido y mujer ante los ojos de Dios, Bacardit los autorizó a que se abracen y se besen en el altar. El Vicepresidente se acercó a su flamante esposa y la abrigó con sus brazos. Después se dieron un beso breve, con los ojos cerrados.
Una orquesta de cámara y dos cantantes líricas acompañaron cada ritual eucarístico. Akiko Makiyama y Diana Azero interpretaron fragmentos del Aleluya de Mozart, el Ave María de Shubert y la Misa criolla de Ariel Ramírez. El ensamble estuvo conformado por Héctor Osaki (guitarra clásica), Christian Asturizaga (violín), Eduardo Cassapia (oboe), Rachel Brown (arpa) y Willy Velarde (violonchelo).
Comunión. El ritual se desarrolló mientras Álvaro jugaba con el anillo y Claudia sostenía el bouquet con rosas blancas.
El sacerdote llamó entonces a todos los asistentes a darse el abrazo de la paz. Dando el ejemplo, se acercó al presidente Evo Morales y le estrechó la mano. El Mandatario lo recibió sonriente.
Después Bacardit anunció la comunión y la primera que recibió el sacramento fue la mamá de Álvaro. Los esposos no comulgaron. En la fila de quienes recibieron la hostia destacó la familia y amigos, además de la dirigente masista Célima Torrico.
Evo Morales aprovechó este momento para continuar su charla con Raúl García Linera.
Antes de concluir la ceremonia católica, y saliendo del protocolo habitual, el párroco pidió a Claudia que ofrezca algunas palabras a la concurrencia. La periodista se acercó al altar y expresó su gratitud a los amigos y familiares. “Hay muchas cosas que quisiera decir. He estado tratando de anotar algunas palabras, algunas frases, pero son demasiadas, Así que me dije: ‘un gracias lo dice todo’. Gracias”. Luego dejó un ramo de flores como ofrenda para la Virgen.
Antes de abandonar la iglesia, el cura dio la bendición final y el Vicepresidente se persignó; fue la única vez que lo hizo.
Mixtura. La ceremonia duró poco más de una hora. Cuando los recién casados salieron por la alfombra roja, recibieron una lluvia de mixtura y arroz.
La mayoría de los invitados sacó sus teléfonos móviles y tomó fotografías con ellos. Hubo quienes lograron tomar de la mano a alguno de los recién casados; la preferida fue la periodista.
En el umbral del templo hubo aplausos y abrazos del público que pudo romper el cerco de seguridad. Y así, arreció también la lluvia de pétalos de flores y arroz.
Pese a que estaba prohibido llevar regalos a la misa, hubo quienes aún entregaban algún obsequio a la pareja. La Federación Departamental de Mercados de La Paz les dio un cuadro con fotografías de la boda ancestral. Rosa Ortiz, dirigente de la federación, aprovechó la oportunidad para pedirle al Vicepresidente que no se olvide de su sector.
En el atrio de la iglesia, allí donde estaba acomodada una multitud en gradas de madera, la gente aplaudía y pedía que los recién casados se acerquen a ellos. El público de este lugar siguió la boda gracias a una pantalla gigante que se colocó casi en el lado derecho de la iglesia de San Francisco.
Los recién casados se rindieron ante el pedido y Claudia aprovechó el momento para lanzar dos bouquets; varias personas se disputaron los arreglos florales.
Una decena de vehículos oficiales esperó a Claudia y Álvaro para su salida. La gente notaba que no había latas blancas cerca al escape de los carros, como es usanza popular, y los autos se fueron raudos por la avenida Mariscal Santa Cruz en dirección a El Prado. Fue un secreto hacia dónde se dirigieron.
Después de las 17.00, el público fue dejando el lugar. Del cielo se desprendían algunas gotas de lluvia y la tarde empezó a tornarse de color plomizo. En la iglesia se quedaron los recuerdos florales de la llamada boda del año. Y en los comentarios de los asistentes aún repercutía el eco de la frase: “Estar contigo sobre todo en las malas, porque te amo”.
El negocio de las fotos del matrimonio
Desde las primeras horas de la mañana, la gente se acomodó en el atrio de San Francisco. Se vendieron, a Bs 10, fotografías de la boda ancestral en Tiwanaku.
Apenas concluyó la ceremonia católica en el templo, aparecieron comerciantes que vendían imágenes de los recién casados durante la ceremonia.
Los vendedores ofrecían las fotografías en Kalasasaya y en el altar de San Francisco con dos marcos: uno en fondo blanco y otro con los colores de la wiphala.
Promesas de amor y fidelidad, en una boda para el pueblo
Publicado en El Deber
Cuando Álvaro García Linera y Claudia Fernández salieron de la iglesia San Francisco, una mujer soltó unos globos blancos que se elevaron al cielo. El vicepresidente y la presentadora de televisión ya eran marido y mujer ante el Dios de los cristianos y Álvaro paseaba a su esposa ante la gente que había llenado la plaza de los Héroes para saludarlos. Aplausos, gritos de felicitaciones y bendiciones le caían a la pareja desde la tribuna.
Desde la mañana, el pueblo había llenado la plaza para ver a un marxista, al hombre que en la cárcel estudió e interpretó línea por línea El Capital, jurar amor eterno ante un altar católico. Se colocaron parlantes y una pantalla gigante para acercarle a la gente un acto que, por lo general, es compartido solo con amigos y familiares.
A una hora de la ceremonia, Claudia era maquillada por el equipo de Gloria de Limpias en la habitación 1004 del hotel Gloria. Desde allí, mientras el maquillador le ponía base en el rostro, podía ver a la gente aglomerada alrededor de la plaza San Francisco.
En la plaza, la seguridad gubernamental servía de cernidor para los que tenían invitación, los periodistas y el pueblo. El protocolo era estricto: los invitados políticos (autoridades, jefes de partido, ministros y empresarios) fueron ubicados de la mitad para atrás del templo, mientras que los familiares de la pareja ocupó las primeras filas.
De esa lógica no se salvó ni el gobernador de La Paz, César Cocarico, que llegó con el presidente, Evo Morales, y ocupó el primer banco. Pronto fue levantado por protocolo y reubicado atrás. Así Evo se quedó solo ante el altar y comenzó a sonreír como niño nervioso. Pronto se dio vuelta y comenzó a hablar y bromear sobre los regalos con la familia del vicepresidente.
A las 15:33, Álvaro ingresó en la iglesia acompañado de su madre. Lentamente, escoltado por la música de Bach interpretada por un ensamble entre músicos de la Orquesta Sinfónica Plurinacional y el Conservatorio de Música, el vicepresidente llegó hasta el altar. Dos sillas de madera con tapiz rojo y un banco con cojines para arrodillarse habían sido acomodados debajo de la cúpula de piedra de San Francisco. García Linera lucía un traje negro con un pantalón que le quedaba algo largo. Una camisa blanca y una corbata con distintas tonalidades de rojo completaban su ajuar.
Ceremonia. Los novios se santiguan, siguiendo los rituales católicos en una misa
La marcha nupcial anunció el ingreso de Claudia. Su padre, que peina menos canas que el novio, le dio un beso en la frente y la entregó a Álvaro para que la ceremonia comenzara. Mauricio Bacardit, sacerdote conocido por su compromiso social, celebró la misa. Besó a Claudia en la mejilla, dio un apretón de manos a Álvaro y un abrazo a Evo.
El cura se acercó a los novios para tomar sus votos. “Yo, Claudia Fernández, quiero estar el resto de mi vida con tigo, entregándote el amor eterno que te tengo, estar en las buenas y las malas porque te amo”, dijo la presentadora con la voz quebrada, cerca del llanto.
Los votos del vicepresidente fueron menos emotivos. “Yo, Álvaro García, me comprometo a construir una vida basada en el amor a ti, al mundo, entregando la vida por ti y por todos a los que nos debemos en esta vida”, dijo con cierto tono político.
“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, les dijo Bacardit, mientras los novios se daban un beso que no duró más de cuatro segundos. Eran las 15:49 y quedaba aún el intercambio de anillos y más de media misa. Claudia, al ponerle la argolla de oro a Álvaro habló de amor y fidelidad. El vicepresidente agregó la lucha a las promesas.
Claudia agradeció a la gente, pidió que uno de sus buqués lo pongan a los pie de la Virgen de Copacabana y el otro lo lanzó a la gente, en el epílogo de esta nuestra ‘boda real’, con cierto aire de superproducción de Disney.
Romance. El novio besa a la novia, siguiendo las tradicionales bodas católicas.
Amor e ideología, en una celebración mediática
Comunista declarado y católica ferviente, esa fue la unión de los novios Álvaro García Linera y Claudia Fernández, respectivamente, los testigos de la boda afirmaron que el comunista sucumbió a la creencia religiosa de la novia.
Pablo Groux, ministro de Culturas y ahora concuñado del vicepresidente, afirmó que el segundo mandatario dio este paso “por el respeto que le tiene a la fe religiosa de su esposa Claudia, que es profundamente católica”.
Para el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro, quien también se declaró comunista, “cuando Carlos Marx nos habla del opio del pueblo es en 1848, precisamente en momentos históricos y en circunstancias determinadas, creo que los comunistas muchos no somos ateos por naturaleza otra cosa es haber subordinado un eslogan de ser ateo, eso es falso”, explicó.
Para el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el debate entre ideología y religión “es larguísimo” y dijo que la postura ideológica y filosófica “no está reñida con la fe”, admitió, sin embargo, que “políticamente está claro que desde la perspectiva del materialismo no pareciera existir compatibilidad entre Dios y una sociedad de justos e iguales. Este fue un acto de amor y caridad”, resumió.
La ministra de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, hizo suyas las palabras del vicepresidente: “Que no lo hacen menos comunista el estar en esta ceremonia; creo que su convicción política está intacta si ama a la persona y tiene que estar con ella en los ritos que a ella le importan”.
Presentes. El ministro Juan Ramón Quintana y Evo Morales charlan en la iglesia
Como si se tratase de una película
Max Tórrez / Comunicador social
Los protagonistas de la boda del año forman parte de las culturas urbanas y han impuesto sus rituales al contexto cultural indígena de Tiwanaku. Esto es uno de los indicadores de los sutiles mecanismos que subsisten hoy del colonialismo cultural.
La cultura urbana tiene una gran capacidad de expansión gracias a los medios masivos que, por su amplia penetración social, se los considera facilitadores de la transculturación compulsiva. Por primera vez en la historia de la TV en Bolivia una boda fue transmitida por 3 redes nacionales. Por otro lado, hay que reconocer que el novio es producto del liderazgo audiovisual, se hizo popular desde la tribuna de los programas de opinión y, desde el poder, su lenguaje duro para la oposición tuvo que cambiar para hablar dulcemente a su amada. La novia, por su lado, ha crecido desde el ambiente infanto-juvenil hasta formar parte del equipo de noticias de una red nacional. La televisión los ha unido y para las ceremonias de su enlace ha tenido influencia el esquema narrativo de las bodas mediáticas.
En la ceremonia ancestral hemos visto algunos ejemplos del colonialismo cultural sobre las expresiones tiwanacota: trajes estilizados, vehículos último modelo, guardias de seguridad, misses y modelos como invitadas, presencia de estilistas y peinadores, el fideo, personal de protocolo, las botellas de cerveza, la vestimenta de invitados con predominio de trajes urbanos y la misma banda de músicos. Hemos visto expresiones de lo indígena como resistencia cultural en la kispiña, los platos de arcilla, la balsa de totora, los sicuris, campesinos y mujeres indígenas con atuendos típicos, los amautas y sus ritos, los sahumerios y el mismo museo lítico tiwanacota. Si la novia defendía la cultura indígena no necesitaba maquillaje ni peinado pues hubiese ido a la ceremonia ancestral al natural.
El beso en la puerta del sol fue una puesta en escena como en las películas románticas de Hollywood, tan bien producida con un campesino ‘chaperón’ sin abarcas.
Pasaron las tres ceremonias de la boda del vicepresidente y la presentadora de noticias con el sello de la gran industria cultural-comunicacional, que armó su show con un discurso fácil de decodificar como una telenovela que tuvo varios mini-capítulos color naranja en septiembre, mes del amor…y nos demostró que es difícil librarse del colonialismo cultural.
Cuando Álvaro García Linera y Claudia Fernández salieron de la iglesia San Francisco, una mujer soltó unos globos blancos que se elevaron al cielo. El vicepresidente y la presentadora de televisión ya eran marido y mujer ante el Dios de los cristianos y Álvaro paseaba a su esposa ante la gente que había llenado la plaza de los Héroes para saludarlos. Aplausos, gritos de felicitaciones y bendiciones le caían a la pareja desde la tribuna.
Desde la mañana, el pueblo había llenado la plaza para ver a un marxista, al hombre que en la cárcel estudió e interpretó línea por línea El Capital, jurar amor eterno ante un altar católico. Se colocaron parlantes y una pantalla gigante para acercarle a la gente un acto que, por lo general, es compartido solo con amigos y familiares.
A una hora de la ceremonia, Claudia era maquillada por el equipo de Gloria de Limpias en la habitación 1004 del hotel Gloria. Desde allí, mientras el maquillador le ponía base en el rostro, podía ver a la gente aglomerada alrededor de la plaza San Francisco.
En la plaza, la seguridad gubernamental servía de cernidor para los que tenían invitación, los periodistas y el pueblo. El protocolo era estricto: los invitados políticos (autoridades, jefes de partido, ministros y empresarios) fueron ubicados de la mitad para atrás del templo, mientras que los familiares de la pareja ocupó las primeras filas.
De esa lógica no se salvó ni el gobernador de La Paz, César Cocarico, que llegó con el presidente, Evo Morales, y ocupó el primer banco. Pronto fue levantado por protocolo y reubicado atrás. Así Evo se quedó solo ante el altar y comenzó a sonreír como niño nervioso. Pronto se dio vuelta y comenzó a hablar y bromear sobre los regalos con la familia del vicepresidente.
A las 15:33, Álvaro ingresó en la iglesia acompañado de su madre. Lentamente, escoltado por la música de Bach interpretada por un ensamble entre músicos de la Orquesta Sinfónica Plurinacional y el Conservatorio de Música, el vicepresidente llegó hasta el altar. Dos sillas de madera con tapiz rojo y un banco con cojines para arrodillarse habían sido acomodados debajo de la cúpula de piedra de San Francisco. García Linera lucía un traje negro con un pantalón que le quedaba algo largo. Una camisa blanca y una corbata con distintas tonalidades de rojo completaban su ajuar.
Ceremonia. Los novios se santiguan, siguiendo los rituales católicos en una misa
La marcha nupcial anunció el ingreso de Claudia. Su padre, que peina menos canas que el novio, le dio un beso en la frente y la entregó a Álvaro para que la ceremonia comenzara. Mauricio Bacardit, sacerdote conocido por su compromiso social, celebró la misa. Besó a Claudia en la mejilla, dio un apretón de manos a Álvaro y un abrazo a Evo.
El cura se acercó a los novios para tomar sus votos. “Yo, Claudia Fernández, quiero estar el resto de mi vida con tigo, entregándote el amor eterno que te tengo, estar en las buenas y las malas porque te amo”, dijo la presentadora con la voz quebrada, cerca del llanto.
Los votos del vicepresidente fueron menos emotivos. “Yo, Álvaro García, me comprometo a construir una vida basada en el amor a ti, al mundo, entregando la vida por ti y por todos a los que nos debemos en esta vida”, dijo con cierto tono político.
“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”, les dijo Bacardit, mientras los novios se daban un beso que no duró más de cuatro segundos. Eran las 15:49 y quedaba aún el intercambio de anillos y más de media misa. Claudia, al ponerle la argolla de oro a Álvaro habló de amor y fidelidad. El vicepresidente agregó la lucha a las promesas.
Claudia agradeció a la gente, pidió que uno de sus buqués lo pongan a los pie de la Virgen de Copacabana y el otro lo lanzó a la gente, en el epílogo de esta nuestra ‘boda real’, con cierto aire de superproducción de Disney.
Romance. El novio besa a la novia, siguiendo las tradicionales bodas católicas.
Amor e ideología, en una celebración mediática
Comunista declarado y católica ferviente, esa fue la unión de los novios Álvaro García Linera y Claudia Fernández, respectivamente, los testigos de la boda afirmaron que el comunista sucumbió a la creencia religiosa de la novia.
Pablo Groux, ministro de Culturas y ahora concuñado del vicepresidente, afirmó que el segundo mandatario dio este paso “por el respeto que le tiene a la fe religiosa de su esposa Claudia, que es profundamente católica”.
Para el viceministro de Coordinación con los Movimientos Sociales, César Navarro, quien también se declaró comunista, “cuando Carlos Marx nos habla del opio del pueblo es en 1848, precisamente en momentos históricos y en circunstancias determinadas, creo que los comunistas muchos no somos ateos por naturaleza otra cosa es haber subordinado un eslogan de ser ateo, eso es falso”, explicó.
Para el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, el debate entre ideología y religión “es larguísimo” y dijo que la postura ideológica y filosófica “no está reñida con la fe”, admitió, sin embargo, que “políticamente está claro que desde la perspectiva del materialismo no pareciera existir compatibilidad entre Dios y una sociedad de justos e iguales. Este fue un acto de amor y caridad”, resumió.
La ministra de Desarrollo Productivo, Teresa Morales, hizo suyas las palabras del vicepresidente: “Que no lo hacen menos comunista el estar en esta ceremonia; creo que su convicción política está intacta si ama a la persona y tiene que estar con ella en los ritos que a ella le importan”.
Presentes. El ministro Juan Ramón Quintana y Evo Morales charlan en la iglesia
Como si se tratase de una película
Max Tórrez / Comunicador social
Los protagonistas de la boda del año forman parte de las culturas urbanas y han impuesto sus rituales al contexto cultural indígena de Tiwanaku. Esto es uno de los indicadores de los sutiles mecanismos que subsisten hoy del colonialismo cultural.
La cultura urbana tiene una gran capacidad de expansión gracias a los medios masivos que, por su amplia penetración social, se los considera facilitadores de la transculturación compulsiva. Por primera vez en la historia de la TV en Bolivia una boda fue transmitida por 3 redes nacionales. Por otro lado, hay que reconocer que el novio es producto del liderazgo audiovisual, se hizo popular desde la tribuna de los programas de opinión y, desde el poder, su lenguaje duro para la oposición tuvo que cambiar para hablar dulcemente a su amada. La novia, por su lado, ha crecido desde el ambiente infanto-juvenil hasta formar parte del equipo de noticias de una red nacional. La televisión los ha unido y para las ceremonias de su enlace ha tenido influencia el esquema narrativo de las bodas mediáticas.
En la ceremonia ancestral hemos visto algunos ejemplos del colonialismo cultural sobre las expresiones tiwanacota: trajes estilizados, vehículos último modelo, guardias de seguridad, misses y modelos como invitadas, presencia de estilistas y peinadores, el fideo, personal de protocolo, las botellas de cerveza, la vestimenta de invitados con predominio de trajes urbanos y la misma banda de músicos. Hemos visto expresiones de lo indígena como resistencia cultural en la kispiña, los platos de arcilla, la balsa de totora, los sicuris, campesinos y mujeres indígenas con atuendos típicos, los amautas y sus ritos, los sahumerios y el mismo museo lítico tiwanacota. Si la novia defendía la cultura indígena no necesitaba maquillaje ni peinado pues hubiese ido a la ceremonia ancestral al natural.
El beso en la puerta del sol fue una puesta en escena como en las películas románticas de Hollywood, tan bien producida con un campesino ‘chaperón’ sin abarcas.
Pasaron las tres ceremonias de la boda del vicepresidente y la presentadora de noticias con el sello de la gran industria cultural-comunicacional, que armó su show con un discurso fácil de decodificar como una telenovela que tuvo varios mini-capítulos color naranja en septiembre, mes del amor…y nos demostró que es difícil librarse del colonialismo cultural.
Claudia y Álvaro se unen ante la Iglesia
El vicepresidente Álvaro García y la presentadora de noticias de la red Uno Claudia Fernández se casaron ayer en la Basílica de San Francisco de la Iglesia católica. El presidente Evo Morales, ministros, además de una masiva concurrencia asistieron a la ceremonia.
En el acto religioso ambos se prometieron amor eterno y permanecer juntos en las buenas y en las malas. Claudia Fernández lució un vestido blanco y saludó al ingreso de la iglesia a la ciudadanía que se dio cita en el atrio de San Francisco.
Masiva concurrencia en las afueras. Al menos 5.000 personas en las afueras de la Basílica de San Francisco fueron a saludar a la pareja.
Fernández y García Linera se afirmaron como pareja con frases de compromiso marital. "Dispuesto a construir vida contigo y con todos a los que nos debemos", juró García Linera a Fernández, en presencia del purpurado.
Por su parte ella le juró "fidelidad y eternidad" y también compañía "en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas".
La previa del sábado. El vicepresidente y su pareja unieron sus vidas el sábado en sagrado matrimonio ancestral en el templo de Kalasasaya, de la preincaica de Tiwanaku.
El matrimonio andino buscó establecer un lazo espiritual con la naturaleza y lograr la bendición de ésta, mediante un ritual que toma en cuenta las tradiciones de comunidades rurales.
En el acto religioso ambos se prometieron amor eterno y permanecer juntos en las buenas y en las malas. Claudia Fernández lució un vestido blanco y saludó al ingreso de la iglesia a la ciudadanía que se dio cita en el atrio de San Francisco.
Masiva concurrencia en las afueras. Al menos 5.000 personas en las afueras de la Basílica de San Francisco fueron a saludar a la pareja.
Fernández y García Linera se afirmaron como pareja con frases de compromiso marital. "Dispuesto a construir vida contigo y con todos a los que nos debemos", juró García Linera a Fernández, en presencia del purpurado.
Por su parte ella le juró "fidelidad y eternidad" y también compañía "en las buenas y en las malas, sobre todo en las malas".
La previa del sábado. El vicepresidente y su pareja unieron sus vidas el sábado en sagrado matrimonio ancestral en el templo de Kalasasaya, de la preincaica de Tiwanaku.
El matrimonio andino buscó establecer un lazo espiritual con la naturaleza y lograr la bendición de ésta, mediante un ritual que toma en cuenta las tradiciones de comunidades rurales.
Dos sopranos y música de cámara en la famosa boda
Publicado en PAgina Siete
Akiko Makiyama y Diana Azero fueron las sopranos que cantaron en la eucaristía y que estuvieron acompañadas por cinco músicos de cámara con violín, violonchelo, arpa, guitarra y oboe.
Makiyama interpretó un programa musical muy singular con un popurrí de obras como: Kyrie o Misa Criolla de Ariel Ramírez, el Aleluya de Mozart, el Ave María de Shubert, panis angelicus de César Frank, Piejesu de Andrew Lloyd Webber y Conte Partirou de Franceso Sartori.
Esta selección de temas dio aún más solemnidad a la eucaristía en la iglesia de San Francisco.
El reducido grupo musical se instaló en el lado derecho, debajo del altar y por la acústica del templo -uno de las primeras en construirse en La Paz- se escuchó en la nave central.
Fuera de la iglesia, la gente que se reunió en el lugar pudo disfrutar de este repertorio por los altoparlantes y una pantalla gigante que transmitió toda la ceremonia religiosa
Akiko Makiyama y Diana Azero fueron las sopranos que cantaron en la eucaristía y que estuvieron acompañadas por cinco músicos de cámara con violín, violonchelo, arpa, guitarra y oboe.
Makiyama interpretó un programa musical muy singular con un popurrí de obras como: Kyrie o Misa Criolla de Ariel Ramírez, el Aleluya de Mozart, el Ave María de Shubert, panis angelicus de César Frank, Piejesu de Andrew Lloyd Webber y Conte Partirou de Franceso Sartori.
Esta selección de temas dio aún más solemnidad a la eucaristía en la iglesia de San Francisco.
El reducido grupo musical se instaló en el lado derecho, debajo del altar y por la acústica del templo -uno de las primeras en construirse en La Paz- se escuchó en la nave central.
Fuera de la iglesia, la gente que se reunió en el lugar pudo disfrutar de este repertorio por los altoparlantes y una pantalla gigante que transmitió toda la ceremonia religiosa
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