jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Qué ponerse para la boda del Vicepresidente? Algunos supieron responder a la pregunta con éxito mientras que otros se aplazaron.

Un evento de esta naturaleza no se registra cada fin de semana. Algunos de los invitados especiales a la boda ancestral y católica del vicepresidente Álvaro García Linera y la periodista Claudia Fernández se vieron en figurillas para escoger el atuendo adecuado. Varios fallaron en la elección mientras otros se sacaron un 10.

En la antesala a la ceremonia de Tiwanaku —que reunió a embajadores, políticos, empresarios y otras personalidades— se vieron tacones altos y vestidos vaporosos, atuendos que, según la directora de la revista cosas, Carla de Cabezas, “no eran recomendables”. Los zapatos con plataformas y tacos alfiler trajeron problemas por los caminos de tierra y las estructuras de piedra, lo que obligó a varias asistentes a mostrar dotes de equilibrista.

Otras optaron por la comodidad sin abandonar la elegancia. Las misses, por ejemplo, lucieron leggins (calzas) y botas, que les facilitaron movilizarse por el largo camino desde Kalasasaya hasta la plaza del pueblo.

Los vestidos de gala, en el caso de Tiwanaku, fueron reemplazados por blusas, ponchos y chompas de talle largo. El estilo fue marcado por las fibras nobles de alpaca. Gafas oscuras y grandes, además de sombreros para protegerse del sol, completaron los atuendos más acertados.

Los caballeros eligieron ternos y sacos oscuros con pantalones color caqui. El sombrero fue de rigor. Los que lo olvidaron tuvieron que acudir al puesto de recuerdos del sitio arqueológico, que los sacó de apuros con sombreros menos adecuados, pero adornados con tejidos típicos. El costo: Bs 20.

Para la ceremonia católica en la ciudad, “lo ideal era un vestido largo en color primaveral, pero jamás en blanco, para no opacar a la novia” explicó el experto en moda Sixto Nolasco. Para la diseñadora Beatriz Canedo Patiño, “llevar un chal era fundamental” para combatir el frío.

Se vieron más aciertos que desaciertos, durante la boda religiosa en San Francisco. Vestidos en amarillo, rosa, celeste, azul y coral desfilaron con éxito. El peinado “recogido es lo ideal, quizás un sombrero para lucir más elegante”, señaló Nolasco.

Eso sí, algunas invitadas abusaron del brillo, los escotes y hasta de las fajas que terminaron por resaltar algunos rollitos. Sin embargo, en general, los invitados supieron contribuir a la elegancia del evento












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